¿Cómo nos cambiaría la educación en línea?

¿Han notado lo maravillosa que está la ciudad estos días? Seguramente, y a pesar de todos los malos augurios que se ciernen sobre nosotros, algún cambio favorable habrá llamado su atención.

Por ejemplo, que el tránsito tiene mayor fluidez y el caos vial es prácticamente inexistente. Si toman el transporte público, quizás en estos días no hayan tenido que pelear por un lugar a bordo ni hacer acopio de paciencia por las constantes fallas o retraso.

Sí, es cierto aquello de que cuando la mayoría de los capitalinos salen a vacacionar en alguno de nuestros paradisíacos destinos, quienes realmente disfrutamos somos los que por gusto o necesidad nos quedamos en la ciudad.

Otra creencia popular a la que no le falta razón es la de que buena parte de los embotellamientos, el desorden y la contaminación que caracterizan a nuestra ciudad se debe a las escuelas. Y digo que la idea no carece de justificación, porque todos notamos los cambios en la circulación y en el número de vehículos que transitan por las calles en los periodos vacacionales.

No es que las escuelas en sí constituyan el problema, sino que con los desplazamientos de alumnos, profesores, trabajadores y padres de familia que generan a diario, el parque vehicular se incrementa notablemente y todas las arterias que circundan o conducen a las escuelas terminan por saturarse.

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En estos días he escuchado, en voz de varios conocidos, el comentario bromista de que los niños y jóvenes ya no deberían regresar a la escuela, o que sería mucho mejor si se educaran en casa. Y, como reza el dicho, “entre broma y broma, la verdad se asoma”. ¿Qué pasaría si pensáramos en la educación en línea como una opción aplicable a todos los niveles formativos, y no sólo a casos más especializados, como los cursos de idiomas o los diplomados médicos en línea?

La sola propuesta genera varias inquietudes. Una de las que me parecen más relevantes tiene que ver con las diversas funciones que cumple la escuela, además de la transmisión de conocimientos. Recuerdo, por ejemplo, que cuando empecé a ir a la escuela ya sabía leer y hacer sumas y restas básicas; esto porque debido a mi enorme inquietud y curiosidad, mi mamá empezó a enseñarme a leer, escribir y hacer operaciones matemáticas, entre juegos y diversión.

De la misma forma, mi madre pudo inculcarme la mayoría de los temas que se enseñan en la educación primaria. Sin embargo, el aprender a convivir y trabajar con otros niños; el jugar, hacer deporte y competir con ellos, y el participar en las actividades lúdicas y artísticas que se llevaban a cabo en los festivales escolares, eso difícilmente lo habría hecho al estudiar en casa. Y quizá mi caso hubiese implicado un reto mayor en lo que a la socialización se refiere, porque soy hija única.

No obstante, la tecnología y los nuevos modelos educativos pueden hacer que estudiar en el hogar sea algo distinto y mucho más enriquecedor que quedarse en casa y aprender lo que los padres tengan la posibilidad de enseñar. Hoy en día, la escuela en casa implica seguir los programas oficiales, acceder a plataformas con material y ejercicios, y contar con la orientación de docentes especializados.

De esta forma, las posibilidades de estudiar en casa o en cualquier lugar, y no necesariamente en la escuela, pueden ir más allá de las capacidades de los padres y extenderse a todos los niveles académicos, desde la educación básica hasta el posgrado.

En cuanto a la necesaria socialización de los niños, existen alternativas para superar el reto. Por una parte, las plataformas para estudiar en línea también permiten la interacción con los asesores y con otros estudiantes, así que el diálogo y los trabajos en equipo son posibles. Por otra, el tiempo que las familias ahorrarían al no tener que desplazarse a diario entre la casa y la escuela, permitiría que los niños se dedicaran a otras actividades, como el deporte o el desarrollo artístico, en las cuales podrían interactuar con otras personas.

Lo anterior generaría notables mejoras en lo que a la vialidad se refiere, pues no tendríamos a millones de personas dirigiéndose a las escuelas todos los días, a determinadas horas. Pero también transformaría la forma en que nuestros niños estudian, aprenden y se sienten motivados a saber más de cuanto les rodea. Valdría la pena probar, ¿no creen?

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De Teresa

Hace unos días, nuestro equipo tenía una reunión en nuestras oficinas virtuales, largamente esperada para tomar decisiones cruciales para el crecimiento bilateral de nuestras dos empresas; sin embargo, dicha reunión fue cancelada debido a motivos que en el momento no comprendimos, pero que luego entendimos perfectamente.

La razón por la cual se canceló dicha reunión se debió a la hospitalización del ex secretario de cultura, Rafael Tovar y de Teresa, (muy buen amigo de nuestro posible cliente), una hospitalización que se llevó a cabo en el hospital militar por razones misteriosas, que hasta ahora nadie verdaderamente conoce y que el día de hoy  concluyó con su sensible fallecimiento, después de una vida de logros importantes y de servicio a nuestro país.
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Rafael Tovar y de Teresa nació en la Ciudad de México, el 6 de Abril de 1954; hijo de Rafael Tovar y Villa Gordoa y de Isabel de Teresa y Wichers, quienes le instruyeron con una excelente educación y formación, siempre inclinada fuertemente ante aspectos culturales, en gran medida debido a la larga tradición de su familia en altos oficios e influyentes en las altas esferas de la sociedad mundial.

Rafael Tovar y de Teresa estudió la carrera de derecho en la Universidad Autónoma Metropolitana (U.A.M.), en 1978, para después continuar sus estudios en la Sorbona de París, en ciencias políticas, siendo aquí donde se forjaron verdaderamente los futuros cimientos de su futura carrera diplomática, que desempeñaría con excelencia en el viejo continente.

En el año de 1979, Rafael Tovar y de Teresa fue adjuntado al servicio exterior mexicano, donde fue ministro en la embajada de México en Francia, para después ser nombrado embajador de México en Italia, hasta el año de 2007, donde tuvo contribuciones muy importantes en nuestra relación bilateral con aquel país, sede de la cuna del imperio Romano.

Rafael Tovar y de Teresa hizo historia en nuestro país, debido a que fue nombrado el primer Secretario de Cultura en la historia de México por el presidente de nuestra nación, Enrique Peña Nieto, donde coordinó un sin fin de acuerdos culturales y exposiciones, a una de las cuales tuve el honor de asistir; fue una ceremonia privada, donde dio un discurso sobre las obras y esculturas de Miguel Ángel y Leonardo Da Vinci.

A su vez, el ex embajador mexicano fue autor de varias obras, teniendo un profundo interés por el Porfiriato, así como por la figura de don Porfirio Díaz, a quien admiraba fuertemente, sin embargo, de quien también expuso varias verdades.

Me parece que México despide a un buen sirviente y a una persona que dedicó su vida a la promulgación de la cultura en México, algo que necesita este país de manera urgente, para poder prosperar y salir de las sombras turbias donde vivimos.

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