Tu pareja no compagina con tu ciclo biológico del sueño, ¿qué hacer entonces?

¿Te pasa a menudo que te cuesta mucho trabajo levantarte por la mañana para hacer tus tareas o a la inversa, ya para eso de las 10 de la noche sencillamente no puedes mantener los ojos abiertos?

En primera instancia, podríamos decir que tienes flojera, fatiga, acumulamiento de estrés, hartazgo o sencillamente no es tu día.

Lo que no sabes es que tu cuerpo te está reclamando, ya que no estás respetando tu ciclo biológico del sueño, el cual tienes ya definido por genética.

Dale una vista a cómo te sientes mejor; por ejemplo, ¿te es mucho más sencillo irte a descansar temprano y te levantas a la vez muy de madrugada, listo para tus tareas? Si es así, éste es tu ciclo genético perfecto, en donde no batallas ni peleas contigo mismo.

O eres de los que puede trabajar, ser creativo, lúcido y disfrutar de la tranquilidad de la noche y definitivamente el levantarte de madrugada no es para ti. Si es así, entonces eres noctámbulo por genética.

En este sentido, todos los seres humanos encajamos en tres categorías, denominadas como alondras, colibríes o búhos.

Bajo esta clasificación, la gran mayoría de las personas son colibríes, las cuales funcionan muy bien durante las horas diurnas y nocturnas normales y cuyos ciclos para despertar y dormir son algo flexibles.

Sin embargo, algunas personas son alondras o madrugadores, que funcionan mejor durante la mañana y la tarde, mientras que otros son nocturnos y prefieren dormir a través de las horas de la mañana y permanecer hasta bien pasada la medianoche.

Si bien, un porcentaje muy pequeño de la población se considera alondras o búhos extremos, es terrible el serlo, ya que para esas personas, el ajuste a un ciclo de sueño diferente puede ser problemático.

Esto es porque las personas que son extremas por la mañana o por la noche tienen un tiempo muy difícil tratando de hacer lo contrario. De hecho, es casi imposible para ellos, porque estamos hablando de algo que está genéticamente construido en ellos y es luchar contra su propia naturaleza.

Cuando los horarios de sueño difieren significativamente de un ciclo natural de vigilia-sueño, como los trabajadores por turnos, estas personas tienden a experimentar problemas fisiológicos y sociales.

Los noctámbulos extremos pueden intentar cambiar sus ciclos de sueño para alinearse a un horario normal del día, exponiéndose a la luz brillante del amanecer, en donde la luz del sol resulta ser un estímulo fuerte para la fisiología humana.

Esto se debe a que la luz del sol que entra a través de los ojos estimula el cerebro y establece un ritmo biológico.

En situaciones donde las parejas se conforman de una persona alondra y un búho, lo aconsejable es conocer y aceptar que ambos “trabajan” diferente en cuanto a sus ritmos biológicos. Por lo que el crear una rutina en donde se incluya y se ajuste a ambos patrones de sueño será lo ideal.

Si estás en una relación mixta de ciclo de sueño, evita planificar actividades compartidas que interrumpirán el ciclo de sueño normal del compañero, como un viaje de pesca al amanecer o un maratón de películas a la medianoche.

En su lugar, lo mejor es hacer el mejor uso de la superposición de horas de ambos para disfrutar de la compañía del otro.

Es importante el hacer un acuerdo con respecto a los dispositivos electrónicos, tales como televisores, computadoras y teléfonos celulares fuera del dormitorio, para que el sueño de ninguno de los dos sea molestado por su uso.

Dado que es posible que alguno de la pareja entre y salga de la cama en diferentes momentos, es conveniente invertir en un colchón diseñado para reducir la transferencia de movimiento, por lo que el considerar las medidas de colchones y elegir aquellos que minimicen los movimientos repercutirán en un mejor descanso para ambos.

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