Cuando los sueños se adelantan

El fin de semana pasado fuimos mi esposa y yo al centro comercial, para comprar un par de cosas que necesitábamos desde hacía un tiempo; sin embargo, el tiempo había sido insuficiente para los dos.

Generalmente la manera en que lo hacemos, separarnos y escogemos nuestras cosas por un tiempo de aproximado de dos horas, después pagamos primero lo suyo y después lo mío, este ritual es generalmente seguido de alguna comida en un restaurante para regresar a la casa por una larga siesta.

Sin embargo, esta vez, en mi caso, no fue como generalmente, ya que me pasó una cosa un tanto curiosa que debo contar.

Al entrar a una tienda me dirigí hacia el área donde se encuentra una sección de chamarras de todo tipo, diferenciadas por diseño y proveedor, algo que se puede ver muy bien en las etiquetas para ropa y en su corte.

Sin embargo, todo lo que sucedió desde el haber cruzado las puertas hasta llegar a aquella sección de la que ya he hablado, resulta ser que lo había visto todo con exactitud en un sueño hacía tan solo unos días.

Esto sé que se podría confundir con un simple deja vu; sin embargo, no es así, ya que en un deja vu no sabemos el origen de la familiaridad del momento, mientras que en este momento sabía muy bien dónde se había producido esta extraña sensación.

He conocido a muchas personas quienes han tenido experiencias similares, mucho más intensas y con más frecuencia.

En la antigüedad, los sueños solían ser pasajes misteriosos donde las fronteras de los mundos se derretían y las puertas de los tiempos se abrían para algunas mentes, quienes por alguna razón recibían el permiso de la peregrinación espiritual y magnética.

A su vez, en la antigüedad de los tiempos, solía ser habitual para los reyes y emperadores consultar hombres dedicados a la interpretación de los sueños y a la predicción del futuro, así como la lectura de aquello que se escondía tras las cortinas y pasadizos del pasado.

Esta labor de adivinación e interpretación de sueños es tan vieja como la humanidad misma y tuvo una presencia fuerte y muy marcada hasta principios del siglo XIX, incluso en nuestros tiempos modernos siguen habiendo quienes siguen este modo de vida con intensidad y frecuencia.

Sin embargo el día de hoy sabemos que los sueños son simplemente imágenes absorbidas por nuestro subconsciente , recicladas o transformadas y después proyectadas en nuestro cerebro de una manera no necesariamente ordenada y coherente, creando una película que llamamos sueños.

Sin embargo, si los sueños son tan solo una película mal hecha de escenas que se han robado de la realidad existencial, ¿cómo podría ser posible que estas proyecciones roben escenas no solo del presente o del pasado, sino también del futuro mismo?

Esta es una respuesta que solo nuestro corazón sabrá.

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