México y China

El día de ayer, al estar en la fila de Volaris para checar las maletas, escuché de una celebración de las relaciones entre México y China, una relación que, a decir verdad, nunca ha sido muy estrecha, debido a que a lo largo de nuestra historia China y México siempre se han encontrado en planos políticos completamente distintos y con agendas completamente distintas.

Es un hecho que aunque la intención de la mayoría de los países en el mercado mundial sea, de alguna manera u otra, estrechar lazos con la mayor cantidad de naciones para extender lo mas posible sus influencias, no todas las relaciones son iguales, ya que unas son más importantes que las otras, dependiendo enteramente de los intereses de cierto país o nación.

La relaciones diplomáticas y políticas de la comunidad internacional nunca han sido completamente libres, por así decirlo, debido en gran medida a que siempre hay dos súper poderes dominantes en el escenario mundial, poderes que entre sí son archirrivales en todos los aspectos, quienes hacen lo posible por tener al mundo bajo su radio de influencia, ya sea directa o indirecta.

Esto es desde tiempos del Renacimiento, cuando el mundo comenzó a ser más global y cuando los avances en la navegación dieron pie a un margen de influencia ilimitado para aquellos quienes concentraron sus esfuerzos y una parte importante de su tesorería a este fin.

Entre los siglos XVII y XIX, todas las naciones del mundo estaban formadas en dos solidos bloques, entre aquellos quienes apoyaban a Gran Bretaña, por un lado y aquellos quienes apoyaban a Francia por el otro. Sin embargo, al concluir las dos grandes guerras mundiales, el poder de los dos bloques cambió radicalmente, ahora entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, dando así pie a la Guerra Fría, un conflicto económico y cuasi-militar, que comenzaría en 1946 y terminaría en 1991, con la caída de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas.

Durante todos estos años, debido a su posición geográfica, México y China se encontraron en bloques totalmente opuestos, la China comunista estando bajo la influencia soviética y México bajo la influencia absoluta de los Estados Unidos de Norteamérica, por lo que la relación bilateral era de poco valor para ambos, además de ser obstruida por los dos súper poderes; es decir, Estados Unidos limitaba mucho a México en cuanto a su relación con países comunistas se refiere, de la misma manera que la Unión Soviética limitaba la relación de países comunistas con países capitalistas.

Sin embargo, todos los ciclos cambian y consecuentemente el interés diplomático y político.

Debido a que Estados Unidos tomó una nueva postura de acuerdo a sus intereses, creó también enemistad con otros países, particularmente con México y China, dos países que debido a las presentes circunstancias se han visto forzados a trabajar juntos más intensamente que nunca.

Veamos a dónde es que llegamos.

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